Pedagogía hospitalaria
Esta rama de la pedagogía es aquella que busca asegurar el derecho a la enseñanza a niños y a adolescentes que no han podido seguir su trayectoria académica en su centro escolar debido a enfermedades o procesos prolongados de ingreso en hospitales.
El objetivo principal, aparte de evitar el retraso académico de los alumnos, también es proporcionar el acompañamiento emocional, la continuidad educativa y una sensación de normalidad en un contexto especialmente complejo para el alumno y su familia.
Personalmente, este ámbito siempre me ha despertado la curiosidad porque no entendía cómo una niña de mi cole seguía pasando de curso a pesar de estar pasando por una enfermedad que requería tanto tiempo en el hospital como era la leucemia. Con el tiempo, descubrí que detrás de ello existe un trabajo pedagógico especializado y que este hace posible que los niños sigan aprendiendo y avanzando académica y personalmente.
También he tenido la oportunidad de conocer acerca de iniciativas que apoyan a niños hospitalizados, como las impulsadas por la Fundación Aladina, presidida por Paco Arango, quien fue el padrino de mi graduación de 2° de Bachillerato y quien me inspiró un poquito más en mi futuro docente.
Esta fundación trabaja desde hace años para mejorar la calidad de vida de los niños con cáncer y de sus familias. Paco Arango está tratando de impulsar un nuevo proyecto que lo llama La Casa Aladina, donde se pretende ofrecer un apoyo integral, emocional y psicológico a los niños con cáncer y a sus familias fuera del entorno hospitalario. El objetivo es convertir ese lugar en un espacio seguro para los pacientes donde puedan recibir la atención y el cuidado necesario para afrontar la enfermedad de una manera más llevadera. Para ello, se pretenden implantar terapias y programas diseñados para mejorar su calidad de vida. Algunas de estas actividades son las terapias con perros, que hablaré en otra entrada de ellas; actividades lúdicas, deporte, cine o rehabilitación en piscinas. Paco Arango defiende que el bienestar de los niños hospitalizados aparte de depender solo de una buena medicación o del tratamiento acorde, también depende del espacio de apoyo donde se encuentre el niño durante la enfermedad y el correcto y adecuado desarrollo de su educación.
Para mí, personalmente, Paco Arango, es un ejemplo a seguir y agradezco mucho la suerte de haberle podido conocer en persona y presentarse en un momento de mi vida tan importante como fue mi graduación, a las puertas de meterme a una carrera donde quiero aprender a educar, a ser un acompañamiento que deje huella en los niños y a estar presente en los momentos donde un niño apenas tiene la capacidad de resolverse por sí solo. Arango nació en México y estudió en Estados Unidos, donde comenzó a dedicarse a la música y grabó cuatro discos con Sony Records. Produjo y escribió el guion de varias series como ¡Ala…Dina! o El Inquilino; y escribió y dirigió su primera película: la comedia dramática de Maktub, por la que obtuvo 3 nominaciones a los Premios Goya. Además, gracias a los beneficios que obtuvo por la película, pudo construir uno de los centros de transplante de médula ósea mas avanzados en Europa.
Él tiene varios podcast en Spotify como Cómo transformar tu vida ayudando a los demás, El ángel que hace sonreír a los niños con cáncer o El hombre que ha visto cientos de milagros en niños con cáncer los cuales recomiendo escuchar si se quiere conocer más de él y su labor como profesional. Si decides escucharlos, creo que podrás empezar a valorar más la vida y dejar de lado las pequeñeces que nos consumen día a día y que hacen que creamos que no somos felices plenamente. Bajo mi punto de vista, Paco es una de esas personas que merece conocerse por lo menos una vez en esta vida y que debe reconocerse por la bondad que le rodea.
Hace poco salió su libro: Si no crees en Dios, te doy su teléfono, y para mí fue una señal ya que yo desde pequeña he sido siempre muy muy creyente, pero por motivos y situaciones que la vida me ha puesto delante este último año, me he planteado si realmente alguien nos cuida o no. Paco describe este libro como una ayuda para aquellas personas que nunca han creído o que han perdido la fe y la verdad que no podía haberme llegado en un momento más adecuado. En él, relata sus vivencias con niños hospitalizados donde cuenta la prueba de que Dios o “El Míster”, como él lo llama, realmente existe. Justifica que dudó mucho de si publicarlo o no por miedo a que la gente no le creyera, pero pensó que debía hacerlo porque él sabía que no mentía y que quizás habría gente que si necesitara leerlo.
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Otro motivo por el que este tema está presente en mi blog y probablemente en mi futuro es por mi hermana. Leire es mi compañera de vida, tiene 20 años, estudia enfermería y ama dedicarle tiempo a los niños; es por eso que le gustaría ser matrona o pediatra. Siempre hemos jugado juntas con nuestros muñecos y es la persona con la que he compartido más tiempo y una de las que más quiero en este mundo. Ha estado siempre para mí y a pesar de todas las peleas que hemos tenido, nos cuidamos siempre. Sólo de pensar que podríamos trabajar en la misma planta de un hospital, cada una dedicándose a lo le gusta, hace que se me ponga la piel de gallina. Por eso, aunque yo todavía esté descubriendo qué camino concreto quiero seguir dentro de la educación, la pedagogía hospitalaria es un área que me llama especialmente la atención, ya que une muchas cosas de las que más me motivan. El acompañamiento a los niños en unas situaciones tan difíciles como son las enfermedades, me parece crucial e imprescindible ya que ayuda a sacar al niño de ese papel de paciente y le introduce en un rol de alumno, sacándole un poco de la realidad. Y ya no solo de alumno, sino de niño con derecho a disfrutar de una infancia digna.
Un aspecto fundamental de la pedagogía hospitalaria es su impacto en el bienestar de los niños dado que los procesos médicos pueden generar miedo, incertidumbre o frustración. Por este motivo, la educacion en el entorno hospitalario ademas de buscar la continuidad del aprendizaje académico ofrece tambien espacios de interacción, motivación y distracción que ayuden al niño a sobrellevar mejor la situación que le ha tocado vivir con actividades que tienen el poder de convertir momentos difíciles en ratitos de normalidad.
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