Como primer paso: el corazón
Siempre he pensado que la sociedad de hoy solo se centra principalmente en las notas y en los contenidos que terminamos olvidando al final del día. Sin embargo, la gente que de verdad tiene pasión por la educación, sabrá que el principal objetivo de esta es que cada niño se sienta a gusto en su clase. Si tienen miedo, están tristes o inseguros, su mente no estará preparada para aprender. Es por eso que quería dedicarle un cachito de mi blog a la importancia de la autoestima en los niños, ya que es un tema que he tenido muy presente durante toda mi vida.
En primer lugar, el colegio debe ser un lugar de acogida y parecerse lo máximo posible a un hogar. Debe recibir a los niños tal y como son sin juzgarlos, sin tener en cuenta si son tímidos, si tienen gustos diferentes, o si aprenden más lento; la meta es que se sientan incluidos en todo. Aparte de esto, el cole debe ser un lugar de desarrollo, aprendizaje y evolución. Si bien es cierto que el niño va a tener que enfrentarse a situaciones complejas, obligándose a dejar a un lado sus sentimientos; el hecho de hacer el caminito un poco más fácil no creo que sea costoso para un buen docente.
Un tema muy relevante y que apenas se tiene en cuenta en la etapa de primaria, es cómo la inseguridad física puede llegar a marcar la personalidad de un niño. Se cree que las inseguridades llegan en la etapa del la adolescencia, cuando se tiene el poder de compararse con el resto y cuando llega el cambio hormonal más grande; pero eso no es así.
En primaria, los niños no piensan lo que dicen en la mayoría de ocasiones y esto puede dar lugar a que se suelten comentarios libres sobre los cuerpos o sobre el aspecto físico en general. De este modo, en el momento en el que un niño de 10 años opina sobre un cuerpo ajeno, y esa persona recibe el comentario de una manera ofensiva, se crea una grieta en la autoestima que puede durar años. El cuerpo es lo que nos da vida y si cuando somos pequeños alguien desprecia el aspecto de nuestro motor, empezamos a escondernos y ahí empieza el verdadero problema.
Este sentimiento de inferioridad suele dar pie a una actitud introvertida y errónea en cuanto al potencial de una personalidad abierta. El niño que se siente juzgado, referirá a no levantar la mano, no salir a la pizarra, o no participar en juegos de equipo para no ser el centro de atención. Aquí podríamos relacionarlo con la teoría del colectivismo de George Siemens.
Siemens nos dice que es un proceso de conectar nodos, es decir, personas, ideas y comunidades. Si un niño se siente inseguro y se vuelve introvertido por culpa de su físico o por culpa de cualquier comparación con otros compañeros, se estaría desconectando de la red. Al aislarse emocionalmente, se pierden las conexiones que le unen con sus amigos y profesores, y esto afectaría directamente a su capacidad de aprender y evolucionar. No es que no tenga capacidad de intelectual, es que su red de apoyo emocional está caída.
Recuerdo perfectamente el día que haciendo una gymkana de juegos en 5º de primaria, un niño soltó un comentario inapropiado sobre el cuerpo de una de mis amigas. En ese momento, se nos congeló el mundo porque nadie nunca antes había opinado sobre nada de ninguna de nosotras. Me acuerdo que se quedó callada y que luego me pidió que le acompañara al baño para poder desahogarse conmigo. Yo no sabía cómo reaccionar debido a que fue algo súper inesperado. Años mas tarde, hablando con esa niña, me contó que ese fue el día que empezó a fijarse en cada detalle de todo el mundo y en el que empezó a compararse con cada persona a su alrededor. Es muy triste saber que por un niño impertinente, una niña ha vivido mas de 6 años sin mostrarse cómo realmente es y tratando de ocultar su verdadera identidad. Sé que ella en esos momentos hubiera necesitado el apoyo de una persona mayor que supiera cómo lidiar con esos problemas, y es por eso que cuando termine la carrera y empiece a trabajar en algún cole, me gustaría ser la profe que además de enseñar, ayude y reconforte a los niños para que sientan que tienen un gran apoyo donde sostenerse y unos brazos a los que correr cuando sientan que solo se tienen a ellos.
Como mencioné al principio, el hecho de facilitarle el camino a los niños, no debería ser costoso para un profesor. Me parece indispensable que se esté alerta a esos comentarios libres, o no tan libres, que se lanzan en clase o en el recreo. Necesitamos profesores que actúen como protectores, aunque cuidándose de no ser una sobrecarga para el niño. Deberán recordarles constantemente a sus alumnos, que su valor reside en su esencia y no su apariencia. No es moral ni ético que un niño pase sus años de máxima libertad, cohibido por el sentimiento de inferioridad. La verdadera coeducación será aquella que abrace a todos los tipos de diversidades, asegurándose de que nadie se quede solo en un rincón de la red por miedo a ser juzgado.
Ya que es bastante difícil evitar las críticas despectivas, veo más práctico el hecho de inculcarles en primer lugar, una buena educación para que estas no se produzcan; y en segundo lugar, una información valiosa sobre el concepto de autoestima para que cuando sean un poquito más conscientes de la vida, manejen la suya propia con destreza. Para esto, propongo la lectura de un libro que se llama: Para quererse más y relacionarse mejor, de Louise-Anne Beauregard, Richard Bouffard y Germain Duclos, cuyo objetivo es ayudar al niño a conocerse y a aceptarse. El libro busca que el niño se sienta en un entorno seguro y de confianza, entendiendo que el valor no depende de un comentario externo sobre su físico, sino de su identidad. El libro es una guía práctica para que los educadores y los padres ayuden a sus niños a construir una imagen positiva de sí mismos. Aparte de la lectura del libro, podrían realizarse actividades como la del amigo invisible de cualidades. Esta actividad se basa en que a cada niño se le asigna un compañero de forma secreta y durante una semana, debe observar qué cosas hace bien o qué rasgos de su carácter son valiosos. Al final de la semana, se entregarán las cartas donde se han quedado escritas esas virtudes. Gracias a que mi madre me enseñó este ejercicio, que lo aplicó hace pocos meses al empezar el curso con su clase de 6º, ahora soy capaz de transmitíroslo para que lo podáis aplicar en un futuro.
Para cerrar esta primera entrada, me gustaría remarcar que la autoestima es una obligación moral y que si no podemos evitarla, nuestra misión como docentes es construir un escudo para los niños.
Que necesario es hablar de la importancia de la autoestima en los niños, es tan importante. Me encanta que no sólo explicas el por qué de esto sino que además nos dejas algunas experiencias y estrategias para afrontar diferentes situaciones. Considero que es muy útil esta entrada y tu manera de contarlo hace que quieras seguir sabiendo y sabiendo, que ganas de leerte más ;)
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